martes, 1 de octubre de 2013

TALAMANCA DE JARAMA

De la antigüedad de esta población, nos da idea el hecho de que, en su entorno, se ha encontrado recientemente, una necrópolis de la Edad del Hierro, que es anterior, a la anteriormente encontrada en la calle Angosta de los Mancebos, que pertenecía a la Edad del bronce.
La etimología del nombre, parece circunscribirse al vocablo “Tal”, que quiere decir “fluir o derretirse”, de donde derivó a Talamantia – Talamantica – Talamanca. Como sucedió con Salamantia – Salamantica – Salamanca, que también deriva de un hidrónimo.
En 1832, Juan Agustín Gean-Bermudez, señala los hallazgos encontrados en la localidad: “A la distancia de una legua, se han encontrado ruinas, cimientos de edificios antiguos, piedras labradas, ladrillos de gran tamaño, pedazos de teja y cascos de barro saguntinos”.
Durante el siglo XVII, algunos historiadores intentan identificarla como la mítica Mantua Carpetanorum, reflejada en el Itinerario de Antonino, elaborado en el siglo III D.c. para ello contaban con tres candidatas: Madrid, Villamanta y Talamanca, pero no se ha podido constatar esta hipótesis.
Incluso recientemente, en el mismo centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, se ha localizado una necrópolis visigótica, integrada por sepulcros, realizados en ladrillo, colocados alrededor de un ábside, al norte del que existe actualmente.
Durante la dominación árabe, “Talamanka”, fue uno de los núcleos militares más importantes de la Marca Media.
La primera referencia escrita sobre el municipio, la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), que hacía referencia a otro cronista anterior, Al-Razi (888-955), que afirmaba que Talamanca era una de las poblaciones fortificadas en tiempos del Emir Muhammad I (853-886).
En 1062, Ordoño I, realizó algún intento de conquistar la población, aunque en la propia muralla, se han podido constatar varias destrucciones en los años 861, 878, 939, 1047 y esta de 1062 antes reseñada.
Ya en el año 1079, se produjo el asalto del rey Fernando I, hijo del rey Alfonso VI, que logró entrar, con sus tropas castellanas en Talamanca.
El rey se dirigió a la mezquita, la purificó, dejándola bajo la advocación de Santa María de la Almudena, por lo que esta advocación a la Almudena, es anterior a la de Madrid.


A partir de 1085, se incorporó a la Corona de Castilla, constituyéndose en alfoz, quedando circunscrita en la Comunidad de Villa y Tierra de Uceda, a la que pertenecían Torrejón del Rey, El Casar de Talamanca, Galápagos, Valdetorres del Jarama, Valdeolmos, Fresno de Torote,  El Molar, Fuente el Saz, etc.
Aunque en 1196, las tropas almohades de Yacub Ben Yusuf, la saquearon, ya a partir de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, tras la victoria cristiana, ingresó definitivamente en el reino castellano-leones, sin peligro de posteriores asaltos y saqueos.
En la edad media, empezó el declive de Talamanca, ya que a finales del siglo XV, la ruta de Somosierra, quedó en desuso, y luego, tras el decreto de expulsión de los judíos de España, por parte de los Reyes Católicos, en 1492, tuvo un impacto muy negativo en la zona.
Además, el hecho de que el Cardenal Francisco Jimenez de Cisneros, hubiese nacido, en 1430, en la vecina Torrelaguna, no ayudo mucho, ya que impulsó la construcción de edificios civiles y religiosos, registrándose, en 1518, 2.500 personas censadas en Torrelaguna, frente a las 400, que habitaban Talamanca.
Hoy tiene 3.178, censados en 2012, y es un municipio asociado a la Red de Municipios por el Águila Imperial.
Actualmente, Talamanca, conserva restos, de todas las civilizaciones que han pasado por allí y han dejado su impronta en la localidad.
De la antigua muralla, que rodeaba el núcleo urbano, además de varios lienzos, se conservan restos de alguna de sus puertas: la de Uceda,

Resto de la Muralla – Puerta de Uceda.


Puerta de la Villa – “La Tostonera”.

Otros monumentos relevantes son: La iglesia de San Juan Bautista (XII-XIII).


El ábside, es lo único que queda de la iglesia original. La otra parte de la iglesia, se construyó en el segundo cuarto del siglo XVI.

El Ábside de los Milagros, conocido como El Morabito (XII).


Es el único resto que queda, de una iglesia románico-mudéjar, resaltando la construcción de mampostería, revestida de ladrillo.

La Ermita de la Soledad (VII)

Fotografía de: www.unaventademadrid.com (Lourdes Morales Farfán).

Construida en estilo barroco, de planta cuadrada, a cuatro aguas. Realizada en mampostería en cajas, y ladrillo.

La Cartuja de Talamanca (XVII)


Fue la “casa de labor” de los monjes cartujos de El Paular. Tras la Guerra Civil, cambia su actividad a plató de cine, siendo desde entonces el lugar en donde más de 200 películas, entre cine y series de televisión, se han realizado.

La Bodega del Arrabal (XVII).


También fue construida por los monjes de El Paular, como anexo a la granja-factoría. Esta excavada en una ladera, y tiene tres alturas. Esta situada junto al arroyo de Valdejudios, y junto al puente que lo atraviesa.


Durante mucho tiempo, era la única manera de unir el casco histórico, y el barrio extramuros de El Arrabal. Este no es el puente original, ya que data de 1631.

La Casa Consistorial (XVII).


Antiguas caballerizas del duque de Uceda. La parte superior, que era el granero, hoy en día, alberga la Biblioteca Municipal.
  
El Puente Romano. 





























Su construcción se data de los siglos I y II, aprovechando la confluencia de los caminos de Plasencia a Caseada, y la vía que unía Complutum con la Nova Augusta. Tiene una longitud de 130 metros de largo, por unos 5 de ancho, y consta de cinco arcos, distribuidos irregularmente, siendo el más grande, el situado más al sur, que tiene 17,9 m. de luz, que contrasta con los otros cuatro, que tienen entre 7’9 y 8,6 m. Ha sido remodelado en varias ocasiones.
Hoy en día, por debajo del puente, solo pasa un caz de riego, ya que el río Jarama, tiene un cauce distinto, y pasa a unos 100 metros.


TEXTO: José Casado

IMÁGENES: José Casado, Olga Pérez y www.unaventanademadrid.com

DOCUMENTACIÓN: Wikipedia, Ayto. Talamanca de Jarama. Al que le doy expresamente las gracias por la información suministrada y por el interés demostrado por su personal.





martes, 24 de septiembre de 2013

SECUNDINO ZUAZO UGALDE

Nació en Bilbao, el 21 de mayo de 1887, y falleció en Madrid, el 12 de junio de 1971.
















Cursa arquitectura, en las universidades de Barcelona y Madrid, estudias que amplia, posteriormente, en Holanda. Al terminar la carrera, que quedó a vivir en Madrid.

Sus proyectos, son de corte racional, y dominaba la arquitectura de la época de Carlos III. Fue un arquitecto que viajó mucho, y no empezó a renovar su arquitectura, hasta que no la asimilo totalmente, pero consiguió una calidad en su obra, que le hizo ser admirado por sus coetáneos.

Fue gran admirador de la obra de Juan de Herrera, tanto que su primera obra (1917), fue un chalet en El Escorial.

En Madrid, colabora con Antonio Palacios, tanto en el edificio del Banco del Río de la Plata, como en el Palacio de Comunicaciones, donde deja su impronta en el Patio de Carterías.

En Madrid, realizó obras de gran importancia, como fueron El Palacio de la Música (1926).


En 1929, proyectó, junto con otros arquitectos, la colonia de hotelitos del Parque Metropolitano.

En 1931, construyó un edificio en la Plaza de la Independencia, de líneas clásicas.


En 1932, diseña una manzana completa de viviendas, en el barrio de Arguelles, la denominada Casa de las Flores, en la que introduce muchos criterios urbanísticos nuevos, pero manteniendo elementos tradicionales de la arquitectura española, y que fue muy celebrada en su momento.


En este año de 1932, es nombrado director de obras del Gabinete Técnico de accesos y extrarradio de Madrid, por Indalecio Prieto, entonces ministro de Obras Públicas, y realiza el proyecto de la prolongación del Paseo de la Castellana.

Diseña el Plan Comarcal de Madrid, que incluía la prolongación del paseo de la Castellana, haciendo desaparecer el Hipódromo, e iniciando las obras de Los Nuevos Ministerios, el proyecto incluía el túnel del tren hasta Atocha. En esta obra, es donde muestra su admiración por el estilo herreriano.


En este proyecto estaba, cuando en 1936, le sorprendió la Guerra Civil. Fue desterrado a Canarias, siendo uno de los arquitectos depurados, por el Gobierno, en 1942.


Las obras de los Nuevos Ministerios, estaban inacabadas, y fueron terminadas por arquitectos afines al Régimen. Cambian aspectos importantes, como el rascacielos previsto para la zona norte, que no se realiza, y  cambian el ladrillo, que aún puede verse en las arcadas, por el granito. Aunque a grandes rasgos, mantuvieron el proyecto original.
En Las Palmas, construye el Seminario Conciliar, varios proyectos de la reforma interior de Sevilla y Zaragoza.
En 1935, había colaborado con el Ingeniero Eduardo Torroja, en la construcción del desaparecido Frontón Recoletos.


Ya en la posguerra, realiza edificios de viviendas en Claudio Coello, 51 


Y en Hermosilla, 30 y 31



También realiza, en el Paseo de Recoletos, 6, el antiguo edificio de CAMPSA.


En 1962, construye otra de sus obras emblemáticas, el frontón Jai-Alai, de Guernika
Fue primer decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (1929), y Académico de Bellas Artes (1948)


TEXTO E IMÁGENES:   José Casado
DOCUMENTACIÓN:  Wikipedia,




domingo, 25 de agosto de 2013

JUAN PEDRO ARNAL

Nació en Madrid, el 19 de noviembre de 1735, en la calle Huertas, 11, y murió, también en la capital, el 14 de marzo de 1805.

Era de origen francés, ya que su padre Juan Enrique Arnal, era natural de Jurac, reino de Perpignan, era platero, y trabajaba para la corona. Su madre, Margarita Jerónima Ardi, era natural de Castelnaudry, en el Languedoc.

Estudio arquitectura, en la Academia de Toulouse, en donde fue premiado hasta siete veces, en Arquitectura, Perspectiva y Dibujo.

Gano un Primer premio, por dos proyectos. Uno  “Casa de Consejeros y demás tribunales del rey” y otro “Capilla circular corintia, para un palacio real”, eso le valió para ser comisionado para viajar a Córdoba y Granada , para dibujar las antigüedades árabes, bajo la dirección de José de Hermosilla, teniendo como compañero a Juan de Villanueva, cuatro años más joven que él.

El 2 de mayo de 1767, se presentó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, con los dibujos realizados en los palacios árabes, la cátedra de Granada, su sagrario, la capilla real, así como un gran número de dibujos de antigüedades árabes, para que se le asignara la graduación que estimasen pertinente.
Se le nombró académico de mérito por la arquitectura. Se involucró mucho con la academia, y a la muerte de Ventura Rodríguez, fue nombrado Director el 5 de marzo de 1786.

Trabajó mucho para la nobleza, y su obra más importante, fue el Palacio de Buenavista, actual Cuartel General del ejército. Se comenzó a construir en 1777, para la Duquesa  de Alba y el marqués de Villafranca, en el llamado Altillo de Buenavista, tras demoler las antiguas edificaciones de la última residencia de la reina Isabel de Farnesio.

Para el Duque del Infantado, construyó una gran casa palacio en Las Vistillas de San Francisco.
Para el marqués de Santa Cruz, una casa en la plaza de la Encarnación. Para don Francisco Pérez de Lerma, una casa en la calle de las Aguas, manzana 117, en 1803.  

Proyecta y realiza, en 1791, la Real Imprenta de la Gaceta, con fachada a la calle Carretas, y muy cerca, en 1795, la Casa de Postas, justo detrás de la Casa de Correos.

Fuera de Madrid, realizó edificios como el Ayuntamiento y la cárcel, en Pozoblanco; la Aduana de Santander; El Pósito de Azgadir; caseríos en Jaizquibel (Guipúzcoa);  etc.

También tiene mucha obra religiosa, en Madrid, el altar de San José, en San Ginés (1789); el tabernáculo en la iglesia de Santa María (1792); el retablo de la iglesia de San Nicolás (1794). Así como otras obras fuera de Madrid: Capilla de la catedral de Burgos, iglesias en Madridejos, Murcia, Malaga, Valencia…incluso en ultramar también realizó obras en la catedral de Córdoba (Mendoza) (1796); y la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Méjico (1802).

También tiene una obra hidráulica importante, con fuentes en Sigüenza y Villafranca de Córdoba; Puentes en Navalcarnero, Andoain y la Presa del Povedal del Morrón, en Asturias.  

TEXTO E IMÁGENES: José Casado

DOCUMENTACION: WIKIPEDIA, Sara Izquierdo Álvarez (Ceu)

jueves, 22 de agosto de 2013

Hoy, aprovechando la salida de vacaciones, vamos a contravenir las reglas de este blog, y vamos a mostrar una ciudad: Almuñecar, situada en la costa granadina, que está cargada de historia, por la que han pasado fenicios, romanos, árabes y castellanos, y que, por suerte, tenemos la ocasión de ver restos de estas civilizaciones, y no como en otros lugares de todos sabido.


ALMUÑECAR

La historia de Almuñécar, se inicia alrededor del 1500 a.C, cuando la cultura fenicia coloniza a los antiguos habitantes, provenientes de la cultura arganica, de la Edad del Bronce.


Como el alfabeto fenicio, carecía de vocales, el nombre del asentamiento “SKS”,  siendo la pronunciación “sex”. Tras la conquista de los romanos, dado que en el latín, el nombre de las ciudades, era el locativo, se les añadía una “i”, siendo el nombre “sexi”, al que se añadieron “Firmium Iulium”. De ahí que a los habitantes de Almuñécar, se les llame Sexitanos.

Anteriormente, cuando en el siglo III, llegan los romanos, se encuentran una ciudad bien estructurada, con una pujante economía, basada en la salazón de pescado, fabricación de garum, una moneda propia. La remodelan, construyendo templos, teatro y acueducto.

El nombre actual, proviene de los árabes, que en el siglo VIII, la volvieron a reconstruir, llamándola “Hisn-al-Monacar”, que significa “rodeada de montañas”.

En tiempos de Al-Ándalus, el famoso viajero al-Idrisi, descubrió la ciudad, ya menciona las ruinas de anteriores culturas.

Cuando en el año 755, llega a la península Abderramán I, por las costas sexitanas, Almuñécar, pasó a formar parte de la Cora de Elvira, según la administración musulmana. En ese momento, Almuñécar, era un punto fuerte en la costa: un “hisn” o castillo, aunque no fue, hasta el siglo XI, no se puede hablar de ella como ciudad o medina.
Producía caña de azúcar, plátanos, pasas, cereales, todo tipo de frutas, y tenia abundante pesca. Disponía de puerto, barrios extramuros y mezquita.

Durante el reino nazarí, perteneció a la taifa de Granada, y era uno de los núcleos más importantes.
Tras la caída de Baza, en 1489, la costa de Granada se rindió a las tropas castellanas, en diciembre de ese mismo año, firmándose las capitulaciones en Almuñécar.

Del periodo fenicio, aun han llegado a nuestros días, algunos restos, como son la fábrica de salazón de pescado.




 Aunque datan del siglo  IV a. C., su mayor apogeo lo tuvieron en la época romana, ya que para estos este producto era muy apreciado, así como el “garum”, que era una especie de paté.
Estuvo en funcionamiento hasta el siglo IV, d.C.

 De la época romana, tenemos distintos trozos del acueducto que traía el agua a la ciudad, como son los de la imagen, dentro de la propia ciudad, además de otros fuera del casco urbano. Junto a los restos, del acueducto, podemos ver los de las termas existentes junto a él.
Incluso esta fuente, en la zona antigua de la ciudad, hoy sin agua, estaba alimentada por el acueducto.





También podemos admirar las bóvedas subterráneas Obra que realizaron los romanos, hace 2000 años, para nivelar el terreno en la parte alta de la ciudad. Albergan  la llamada Cueva de los Siete Palacios, en donde podemos ver el Museo arqueológico de la ciudad, en el cual, además de diversos hallazgos, podemos admirar  su principal objeto: un vaso cinerario, que perteneció al faraón Apofis I, construido en mármol.


Mención especial, podemos darle al Castillo de San Miguel, de origen árabe, delimitado por los restos del recinto amurallado anterior al existente.


El recinto exterior, atraviesa el castillo árabe y fue realizado en el siglo XVI.

Esta situado en lo alto de un cerro, y tiene un amplio foso, y tenía puente levadizo. Podemos observar distintas torres, cada una de una forma.
La torre del Homenaje, esta destruida, y en el interior del castillo, se guarda el Museo de la Ciudad. Posteriormente, fue también reconstruido por los cristianos, una vez que Baza cayó, y Almuñécar se rindió.
En la parte noroeste, podemos ver una torre albarrana. El castillo, esta construido en piedra, y el ladrillo se dejó para la construcción de las partes más importantes.


Otro edificio singular que podemos visitar, el Palacete de la Najarra. Construido en el siglo XIX, por José Rubio Osorio, sobre una antigua casa árabe, guarda todas las partes típicas de este tipo de construcciones, y tiene un patio con varias fuentes (que cosa más triste, una fuente sin agua). En su interior está la oficina de Turismo, y en el patio, podemos ver una casa andaluza, hecha a escala, lo que la hace parecer una casa de muñecas.



Otro edificio interesante, es la iglesia de la Encarnación. Construida, entre 1595 y 1600, sobre el depósito de agua romano, fue diseñada por Juan de Herrera, si, nuestro Juan de Herrera, aunque la torre se debe a Diego de Siloé.




TEXTO E IMÁGENES:  José Casado y Olga Pérez

DOCUMENTACIÓN:  Wikipedia, Granadapedia, Almuñecar.Info



martes, 25 de junio de 2013

MARCISO PASCUAL Y COLOMER

Un arquitecto poco conocido, pero realmente decisivo en la remodelación urbana de Madrid.



Nación en Madrid, en 1808, algunos autores dicen que nació en Valencia, aunque si como parece, era hijo de uno de los conserjes, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, parece difícil que naciera en Valencia, y tampoco se ponen de acuerdo en el lugar de su muerte, aunque si en el año 1870, unos sostienen que en Madrid, y otros que en Lisboa.

Cursa sus estudios de arquitectura, en la Real Academia de San Fernando, en la que se titula en 1833, aunque ya en 1831, obtiene el primer premio 2ª clase de la Academia, y en 1833, el 2º premio de 1ª clase, de la misma Academia. En 1852, fue nombrado director de la Academia de Arquitectura, y después, en 1864, fue nombrado para una segunda etapa    

Entre 1836 y 1838, estuvo pensionado en Paris y Londres, y no en Roma como era lo normal en promociones anteriores. Cuando regresó, en 1838, intentó aunar sus distintos conocimientos y tras trazar los planos de la Sacramental de San Luis, creó una fundición, para experimentar nuevas técnicas de ornamentación.

Después crearía una Escuela de Jardinería para los Reales Sitios, en el Campo del Moro primero y en la Casa de Campo después, ya como Arquitecto Mayor de Palacio, en 1844.

Ganó el concurso para el Palacio de las Cortes.

Ponemos esta imagen, dado el estado en que se encuentra en estos días, que vemos en esta otra imagen.



Aprovechó los terrenos desamortizados por la iglesia, y lo erigió, entre 1842 y 1850, sobre la antigua iglesia del Espíritu Santo, en la Carrera de San Jerónimo. El arquitecto, soslayó los problemas, que producía el desnivel de hasta 6 metros existente, con maestría, y erigió un palacio renacentista, colocando delante un pórtico columnado, rematado con un frontón del artista Ponciano Ponzano.

Entre 1845 y 1858, construyó, para el marqués de Salamanca, un palacio en la Castellana, hoy sede del BBVA, que marcaría la tendencia de los que posteriormente se construyeron en esa zona.

En 1861, levantó el Palacio de Fontagud, por orden del banquero Fontagud y Gargollo, y que posteriormente compró la Compañía Arrendataria de Tabacos, en la calle Barquillo, 5

También reformó la Iglesia de los Jerónimos, a la que añadió las dos torres neogóticas al ábside, que la confieren ese aire tan especial.

Dentro de esta faceta de reformista, tenemos su participación en la restauración del Observatorio Astronómico, entre 1845 y 1847, que había hecho Juan de Villanueva; la reforma del Palacio de Frías; edificios en la Plaza Mayor, etc.

En la faceta de urbanista, también fue muy importante, realineó la Plaza de la Armería, con el Palacio, y con la Plaza de oriente, que José Bonaparte había trastocado, y realizó el trazado del Campo del Moro, al oeste del palacio.

 

TEXTO E IMÁGENES: José Casado

DOCUMENTACION: Wikipedia, Archivo de El País, Historia ETSAM,

sábado, 25 de mayo de 2013

JOSE DE HERMOSILLA Y SANDOVAL

Fue, junto con Sabattini, Juan de Villanueva y Ventura Rodriguez, uno de los arquitectos más importantes del siglo XVIII.
 
Nació en Llerena, Badajoz, en 1715, y falleció en Madrid, en 1776.

Por imposición paterna, comenzó la carrera eclesiástica, pero al quedar huérfano la abandonó, y se centró en estudios de ciencias y matemáticas, después ingresó en el real Cuerpo de Ingenieros Militares, y como delineante en las obras del Palacio Real de Madrid, que llevaba Sachetti.
Ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y en 1747, marchó a Roma, como pensionado.
Tras terminarse su pensionado, se quedó durante 4 años, en los cuales escribió un tratado sobre arquitectura civil, y trabajo junto al arquitecto papal Fernandino Fuga, que por aquel entonces, realizaba la iglesia-convento de SS. Trinitá deglio Spagnolo, y como arquitecto independiente.

Tras su vuelta, en 1752, fue nombrado Teniente Director de Arquitectura, en la Academia. Sin embargo, en 1756, abandonó el cargo, y pasó a ser Ingeniero Extraordinario, con el grado de capitán, de los ejércitos de su majestad, bajo la protección del duque de Aranda.
Por encargo real, tras ganar el concurso al que había presentado un proyecto, estando en disputa con Ventura Rodríguez, que a su vez, había presentado otro, recibe el encargo de construir un nuevo Hospital General.



Edificio que hoy alberga las instalaciones del Museo Reina Sofía, en la calle Santa Isabel. Las obras se iniciaron en 1750, y las dirigió hasta 1768.







Alrededor de 1761, diseñó, con las ideas de fray Francisco Cabeza, para la basílica de San Francisco el Grande, un proyecto. Este consistía en un edificio que constaba de un templo circular, rodeado por siete capillas, y una gran cúpula circular de 33 metros de diámetro.
En 1765, realizó un viaje a Andalucía, acompañado por sus entonces discípulos, Juan de Villanueva y Pedro Arnal, para estudiar el arte árabe, en Córdoba y Granada.
Dibujaron La Mezquita de Córdoba y La Alhambra de Granada, y de ese trabajo, surgió una publicación, que resultó de gran importancia para la arquitectura española: “Las Antigüedades Árabes en España”, en 1787.


En 1767, fue también el autor del proyecto del Salón del Prado, que consistía en una gran extensión alargada, adornada con fuentes, y otros ornamentos, y que posteriormente realizaría Ventura Rodriguez.
Fuera de Madrid, sus obras más importantes, fueron la fachada principal de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, en su pueblo natal, Llerena, y el Colegio Anaya, en Salamanca, edificio capital para el estilo Neoclásico español.

TEXTO E IMÁGENES ACTUALES: José Casado
DOCUMENTACION E IMÁGENES ANTIGUAS: Wikipedia, Extremenosilustres.com, Madripedia, Artehistoria


martes, 14 de mayo de 2013

LOS TRAMPANTOJOS DE NAVALCARNERO.

La localidad madrileña de Navalcarnero, es famosa por varias cosas: su historia, las cuevas (de las que ya hablamos en este blog), el vino, su gastronomía, incluso, y esto no es muy conocido, posee una de las dos únicas obras que el artista estadunidense Openheimer, tiene fuera de su país; la titulada The Cristal Garden. Pero tiene una cosa poco conocida, al menos para los visitantes, y son sus Trampantojos.
Alberto Pirrongelli, (Mérida, 1942), ha sido el artista que ha realizado estas obras. Próximamente haremos una entrada comentando su obra.
En Navalcarnero, además de haber pintado los frescos de alguna de sus iglesias, como la de Santa Águeda, o la ermita de San Cosme y San Damián, ha dejado su arte impreso en varias partes del municipio, en donde podemos ver, tanto murales, como trampantojos, e incluso en alguna obra, una mezcla de los dos. 
En la Plaza V Centenario, podemos ver el mural que recuerda el Primer Concejo que se realizó y donde se firmó el Acta de creación del municipio.

Como podemos observar, es un mural, de grandes dimensiones, y en la parte de abajo, se convierte en un trampantojo, al haber pintado a distintas personas que, pasean, contemplan y fotografían el mural.
Junto al edificio que alberga el Centro de Mayores, podemos ver otro trampantojo, que consiste en dos ventanas.
 


En la plaza del Calvario, podemos ver, en toda su plenitud, el estilo hiperrealista que conlleva un trampantojo. En todo el chaflán, está representada la propia tienda de piensos, que allí existe, así como diferentes negocios y personajes haciendo su vida.

 

En una recoleta plazuela, aprovechando una fuente escalonada, podemos ver este trampantojo.


En la parte alta de este edificio, que es centro cultural, podemos observar otro trampantojo.
 

 
Y si miramos con atención, aun en la distancia, podemos identificar a uno de los personajes que están asomados en la balaustra…..efectivamente es Gloria Fuertes, ya que el centro, lleva su nombre.
Y por último, podemos observar, en la calle de San Roque, los dos trampantojos, uno a cada lado de la calle, que representan sendas viviendas, con distintos personajes, en los balcones.
 
 
 
 
En este observar el detalle, del operario que manipula una farola, mientras arriba, en el balcón, un hombre trastea con una bombona de butano.
 
Ademas, tambien podemos observar, en distintas partes de la localidad, distintos murales, como en el Pasaje del Museo del Vino, calle San Roque, y en alguna que otra plaza. 
 

 

TEXTO E IMÁGENES: José Casado

DOCUMENTACION: Oficina Información y Turismo de Navalcarnero.