La etimología del nombre, parece
circunscribirse al vocablo “Tal”, que quiere decir “fluir o derretirse”, de
donde derivó a Talamantia – Talamantica – Talamanca. Como sucedió con
Salamantia – Salamantica – Salamanca, que también deriva de un hidrónimo.
En 1832, Juan Agustín Gean-Bermudez,
señala los hallazgos encontrados en la localidad: “A la distancia de una legua, se han encontrado ruinas, cimientos de
edificios antiguos, piedras labradas, ladrillos de gran tamaño, pedazos de teja
y cascos de barro saguntinos”.
Durante el siglo XVII, algunos
historiadores intentan identificarla como la mítica Mantua Carpetanorum,
reflejada en el Itinerario de Antonino, elaborado
en el siglo III D.c. para ello contaban con tres candidatas: Madrid, Villamanta
y Talamanca, pero no se ha podido constatar esta hipótesis.
Incluso recientemente, en el
mismo centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, se ha localizado una
necrópolis visigótica, integrada por sepulcros, realizados en ladrillo,
colocados alrededor de un ábside, al norte del que existe actualmente.
Durante la dominación árabe,
“Talamanka”, fue uno de los núcleos militares más importantes de la Marca
Media.
La primera referencia escrita
sobre el municipio, la encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan
(987-1075), que hacía referencia a otro cronista anterior, Al-Razi (888-955),
que afirmaba que Talamanca era una de las poblaciones fortificadas en tiempos
del Emir Muhammad I (853-886).
En 1062, Ordoño I, realizó algún
intento de conquistar la población, aunque en la propia muralla, se han podido
constatar varias destrucciones en los años 861, 878, 939, 1047 y esta de 1062
antes reseñada.
Ya en el año 1079, se produjo el
asalto del rey Fernando I, hijo del rey Alfonso VI, que logró entrar, con sus
tropas castellanas en Talamanca.
El rey se dirigió a la mezquita,
la purificó, dejándola bajo la advocación de Santa María de la Almudena, por lo
que esta advocación a la Almudena, es anterior a la de Madrid.
A partir de 1085, se incorporó a
la Corona de Castilla, constituyéndose en alfoz, quedando circunscrita en la
Comunidad de Villa y Tierra de Uceda, a la que pertenecían Torrejón del Rey, El
Casar de Talamanca, Galápagos, Valdetorres del Jarama, Valdeolmos, Fresno de
Torote, El Molar, Fuente el Saz, etc.
Aunque en 1196, las tropas
almohades de Yacub Ben Yusuf, la saquearon, ya a partir de la batalla de las
Navas de Tolosa, en 1212, tras la victoria cristiana, ingresó definitivamente
en el reino castellano-leones, sin peligro de posteriores asaltos y saqueos.
En la edad media, empezó el
declive de Talamanca, ya que a finales del siglo XV, la ruta de Somosierra,
quedó en desuso, y luego, tras el decreto de expulsión de los judíos de España,
por parte de los Reyes Católicos, en 1492, tuvo un impacto muy negativo en la
zona.
Además, el hecho de que el
Cardenal Francisco Jimenez de Cisneros, hubiese nacido, en 1430, en la vecina
Torrelaguna, no ayudo mucho, ya que impulsó la construcción de edificios
civiles y religiosos, registrándose, en 1518, 2.500 personas censadas en
Torrelaguna, frente a las 400, que habitaban Talamanca.
Hoy tiene 3.178, censados en
2012, y es un municipio asociado a la Red de Municipios por el Águila Imperial.
Actualmente, Talamanca, conserva
restos, de todas las civilizaciones que han pasado por allí y han dejado su
impronta en la localidad.
De la antigua muralla, que
rodeaba el núcleo urbano, además de varios lienzos, se conservan restos de
alguna de sus puertas: la de Uceda,
Resto de la Muralla – Puerta de Uceda.
Puerta de la Villa – “La Tostonera”.
Otros monumentos relevantes son:
La iglesia de San Juan Bautista (XII-XIII).
El ábside, es lo único que queda
de la iglesia original. La otra parte de la iglesia, se construyó en el segundo
cuarto del siglo XVI.
El Ábside de los Milagros,
conocido como El Morabito (XII).
Es el único resto que queda, de
una iglesia románico-mudéjar, resaltando la construcción de mampostería,
revestida de ladrillo.
La Ermita de la Soledad (VII)
Fotografía de: www.unaventademadrid.com (Lourdes Morales Farfán).
Construida en estilo barroco, de
planta cuadrada, a cuatro aguas. Realizada en mampostería en cajas, y ladrillo.
La Cartuja de Talamanca (XVII)
Fue la “casa de labor” de los
monjes cartujos de El Paular. Tras la Guerra Civil, cambia su actividad a plató
de cine, siendo desde entonces el lugar en donde más de 200 películas, entre
cine y series de televisión, se han realizado.
La Bodega del Arrabal (XVII).
También fue construida por los
monjes de El Paular, como anexo a la granja-factoría. Esta excavada en una
ladera, y tiene tres alturas. Esta situada junto al arroyo de Valdejudios, y
junto al puente que lo atraviesa.
Durante mucho tiempo, era la
única manera de unir el casco histórico, y el barrio extramuros de El Arrabal.
Este no es el puente original, ya que data de 1631.
La Casa Consistorial (XVII).
Antiguas caballerizas del duque
de Uceda. La parte superior, que era el granero, hoy en día, alberga la Biblioteca
Municipal.
El Puente Romano.
Su construcción se data de los
siglos I y II, aprovechando la confluencia de los caminos de Plasencia a
Caseada, y la vía que unía Complutum con la Nova Augusta. Tiene una longitud de
130 metros de largo, por unos 5 de ancho, y consta de cinco arcos, distribuidos
irregularmente, siendo el más grande, el situado más al sur, que tiene 17,9 m.
de luz, que contrasta con los otros cuatro, que tienen entre 7’9 y 8,6 m. Ha
sido remodelado en varias ocasiones.
Hoy en día, por debajo del
puente, solo pasa un caz de riego, ya que el río Jarama, tiene un cauce
distinto, y pasa a unos 100 metros.
TEXTO: José Casado
IMÁGENES: José Casado, Olga Pérez
y www.unaventanademadrid.com
DOCUMENTACIÓN: Wikipedia, Ayto.
Talamanca de Jarama. Al que le doy expresamente las gracias por la información
suministrada y por el interés demostrado por su personal.













































